La mentira detrás de los corredores de Gabriel Musso

¿Viste los carteles de los corredores viales que puso la municipalidad? Seguro que sí. ¿Y los corredores viales? ¿Alguien los vio? Los carteles son varios: gigantes, coloridos y caros.

Pero si dejamos los carteles por un ratito, ¿cómo son las cosas en la calle?

En el corredor que dicen se está construyendo en la zona de barrio Alto Mieres hay algunas calles adoquinadas pero son calles dispersas y las que faltan todavía no tienen un proyecto realizado, ni están presentadas en el Concejo Deliberante, ni hay fondos asignados para eso. Además, en el presupuesto no figura la expropiación de un terreno que sería indispensable para dar paso de un sector a otro; sin eso no hay corredor.

La calle Santiago del Estero es otra de las que se presenta como parte de un futuro corredor, pero en el plan de obras de este año no aparece ni siquiera su reparación como calle de tierra; en realidad no hay ninguna calle de barrio Colinas de Mallín ni AAtra ni Elías Romero. En ninguno de estos tres barrios se han previsto intervenciones de calles de tierra. ¿Cómo podrían convertirse en los conectores rápidos y seguros que dice la publicidad si en algunos tramos ni siquiera se puede transitar?

Ni hablar de lo que habrán pensado los vecinos de El Condado cuando vieron que su barrio tendría el corredor número 1, cuando desde hace años reclaman por las calles, la iluminación y el desmalezamiento y ni siquiera las resoluciones votadas en el Concejo lograron que el gobierno se ocupe. O quienes viven en Cumbre Azul que tienen calles que literalmente se están cerrando porque el agua las destruye, no hay mantenimiento y entre los yuyos y piedras ya no hay espacio para el paso de vehículos.

San José figura con el corredor cinco, siempre al final del cronograma; aunque peor está Molinari y Villa Parque San Jorge para los que no hay ni corredores, ni adoquinado, ni luminarias.

En todos estos barrios los vecinos más de una vez juntan fondos, compran lámparas y acumulan escombros para tapar los baches. Con lo que cuesta uno solo de estos carteles que puso el intendente a estas cosas las podría pagar la municipalidad, como corresponde.

El intendente ha elegido vendernos un proyecto desconociendo cómo viven los vecinos de esos sectores, pagando su propaganda con dinero público sin ni siquiera disimularlo porque la misma gráfica de los carteles y de la página municipal es la que usan en los folletos partidarios.

Estos corredores no están ni proyectados, ni medidos, ni presupuestados. Sin embargo, usan nuestros recursos (empleados, dinero, diseños, programas municipales) para hacer proselitismo en lugar de ponerlos donde hacen falta las reparaciones, los bacheos y las luminarias.

¿El intendente creerá que todavía compramos espejitos de colores? Nosotros, que venimos caminando esas calles, sabemos que los carteles son una promesa vacía. Y ya no queremos más, ni nosotros ni los vecinos, que se nos sigan burlando en la cara.

Ningún cartel, ninguna propaganda, ningún anuncio publicitario va a tapar el bache que todos los días caminamos, la oscuridad que todas las noches vemos, la calidad del agua que todos los días consumimos y el abandono que desde hace meses los coscoínos venimos padeciendo.

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